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La explosión en el volumen de datos que manejan las pymes y la aparición de normativas estrictas sobre protección de datos, añaden una presión creciente sobre los empresarios para garantizar la seguridad de la información que manejan sus negocios.
El enfoque tradicional para proteger datos ha sido utilizar sistemas informáticos de alta disponibilidad y copiar la información regularmente a cinta u otros soportes de backup, para guardarla en otro sitio. Sin embargo, una verdadera política de protección de datos implica mucho más; se trata de un proceso que combina la copia de seguridad con restauración rápida, almacenamiento interno y externo, archivo de datos, protección frente a desastres y recuperación.
Si la solución de protección de datos que utiliza una empresa no cubre este ciclo completo de seguridad informática, estará expuesta a la pérdida irremediable de datos importantesy a costosos periodos de inactividad tras un fallo o desastre informático.

Proteger no es sólo copiar datos
Las intensas campañas de educación de los últimos años están dando su fruto: actualmente, la gran mayoría de las pymes cuenta con políticas básicas de protección de datos. En este sentido es significativo comprobar que la principal preocupación de los responsables de TI es actualmente el tiempo de restauración (25%), muy por encima del sistema de backup utilizado (9%), o del tiempo necesario para completar las copias de seguridad (6%); aspectos que centraban el debate hace unos pocos años.
Esto significa que las empresas ya han superado la etapa inicial de reflexión sobre cómo realizar sus copias de seguridad y se preocupan actualmente por un problema más complejo: ¿cómo asegurarse de que la información contenida en las copias de seguridad podrá ser restaurada de forma fiable y rápida, para que el negocio vuelva a funcionar inmediatamente después de un fallo o desastre informático? |

Estar parado no es aceptable
Una empresa que no trabaja pierde dinero. Actualmente, la mayoría de tareas depende del soporte informático, por lo que la caída del servidor o la red corporativa paraliza el negocio, con un coste que se dispara a medida que se prolonga el parón.
Los principales factores que influyen en el plazo que tarda un negocio en volver a poner en marcha su infraestructura informática tras un fallo o desastre son:
El tiempo necesario para restaurar los datos.
El tiempo necesario para recuperar los sistemas.
El tiempo necesario para reinstalar las aplicaciones. La fiabilidad de los datos guardados en las copias de seguridad.
Por lo tanto, aunque los datos corporativos hayan sobrevivido al fallo de los sistemas, si la empresa no cuenta con las políticas y herramientas de restauración necesarias para poner de nuevo en marcha sus sistemas, descubrirá que la copia de seguridad no es suficiente para superar con garantías una situación critica de este tipo.

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